Una marcha en La Habana contra el maltrato animal

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Cientos de personas respondieron a la convocatoria de activistas por la protección de los animales, en una peregrinación permitida por las autoridades habaneras. Muchos asistieron con sus mascotas.

Mili fue recogida una noche en un contenedor de basura de La Habana. Un defecto de nacimiento en una de sus patas delanteras la había condenado al abandono y a una casi segura muerte. Pero, a diferencia de otros perros menos afortunados, la suya es una historia de esperanza.

Este domingo, Mili fue una de las participantes en la Caminata de la Conciencia, una peregrinación hasta la tumba de la filántropa estadounidense Jeanette Ryder –fundadora en 1906 del Bando de Piedad para proteger a niños, animales y plantas– convocada por activistas de la protección animal en la capital cubana.

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La perrita hizo toda la marcha desde el Parque El Quijote, en la céntrica esquina de 23 y J del Vedado habanero, hasta el Cementerio Colón, en un pequeño coche llevado por la activista Luisa Pérez. No estuvieron solas.

Cientos de personas y perros recorrieron junto a ellas los cerca de 2 kilómetros del trayecto, portando carteles y lazos naranja y gritando consignas contra el maltrato a los animales y a favor de la aprobación en Cuba de una ley para su amparo y bienestar.

“Traje a Mili como ejemplo de que necesitamos concientizar a las personas y contar con el apoyo del gobierno para aprobar finalmente la ley”, comentó Pérez a OnCuba poco antes de iniciarse la marcha autorizada por las autoridades de la ciudad, una novedad en la Isla donde no se permiten actividades públicas independientes al gobierno y las organizaciones oficiales.

“Que se haya aprobado esta marcha es un logro, y también el hecho de que tantas personas hayan respondido a la convocatoria. Es necesario aprovechar este impulso para seguir apoyando a nuestras mascotas y a los animales en general”, agregó.

Beatriz Batista, una de las organizadoras de la peregrinación, coincide plenamente con Luisa. Esta joven estudiante de Comunicación Social, quien se declara protectora independiente y obtuvo la autorización gubernamental para la marcha, piensa que lo sucedido este domingo “va a marcar un antes y un después en la lucha contra el maltrato animal en Cuba”.

“No es fácil ver la situación de muchos animales abandonados, que deambulan por las calles sin alimentos y atención médica segura y son maltratados por personas inconscientes –dijo a OnCuba–. Por eso, este tipo de acciones son muy importantes en estos momentos, cuando la sociedad cubana está ganando conciencia y está cada vez más involucrada en este tema.

“El número de personas y organizaciones que apoyan a animales y denuncian hechos de maltrato está creciendo. Ya es hora de que todos nos empeñemos juntos en esta causa y exista una respuesta de las autoridades. El hecho de que hayamos podido hacer esta peregrinación nos da mucha esperanza”, aseguró Batista, una de las oradoras en la tumba de Ryder, fallecida en La Habana en abril de 1931 y en cuyo honor se celebra en la Isla el Día del Perro.

Una causa de muchos
La convocatoria, hecha por Beatriz y Odalys Jaramillo, tuvo como telón de fondo los crecientes reclamos de activistas y organizaciones por los derechos de los animales para terminar con el vacío legal existente al respecto en Cuba, en el contexto de la reforma constitucional cubana y la consecuente elaboración posterior de nuevas leyes.

También, el aumento de la conectividad en la Isla y el acceso a internet a través de los teléfonos móviles, que facilitó que la marcha se divulgara rápidamente y sumara numerosos participantes.

Claudia Díaz, miembro de CEDA (Cubanos en Defensa de los Animales) –uno de los grupos que de manera voluntaria realizan campañas de concientización, promueven la adopción y la esterilización de animales abandonados y denuncian hechos de maltrato–, cree que el principal saldo de esta jornada es que visibiliza aún más el trabajo que vienen realizando los activistas y ayuda a sensibilizar a muchos.

“Que la gente nos vea, que sepa de nuestro trabajo, que conozcan las razones de nuestros reclamos, va a permitir que más y personas se unan a este empeño y podamos celebrar la aprobación de la ley –opinó–. No importa quién haya organizado la marcha; en cuanto supimos de ella, le brindamos nuestro apoyo y toda la promoción necesaria directamente y a través de las redes sociales, porque no se trata de un grupo u otro sino de un objetivo común.”

Por lo visto ahora, el futuro luce prometedor. Muchos niños y jóvenes llegaron hasta el Parque El Quijote, con sus familiares y mascotas, en apoyo a la causa de sus fieles compañeros.

“Los perros sienten y sufren los maltratos como las personas. Son muy cariñosos y excelentes amigos cuando se les trata bien”, dijo a OnCuba Antonio Hidalgo Toranzo, quien estudia contrabajo en una escuela de música.

“Nadie que sea realmente bueno puede maltratar a un perro ni a ningún otro animal. Tenemos que cuidarlos y protegerlos para que se sientan bien”, agregó el niño, ante la mirada aprobatoria de su mamá Yenny y su perrita Zarigüeya.

Muy cerca, el trovador Silvio Rodríguez también mostraba públicamente su apoyo. El autor de temas como “Ojalá” y “Unicornio”, dejó su guitarra a un lado este domingo y se unió, junto a parte de su familia, a los cientos de manifestantes.

“Este es un tema muy sensible porque toca a la familia cubana. La gente puede pensar diferente sobre muchas cosas, pero el amor a los animales es un común denominador de muchas familias y personas en Cuba, aunque exista tristemente quien los maltrate”, aseguró a OnCuba Silvio, quien se confesó “animalero”.

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“Estoy aquí siguiendo a mi hija Violeta, que es activista por la protección animal, y estamos apoyando esta actividad con la familia. Nosotros somos ‘animaleros’, siempre nos han encantado los animales como a casi todos los que venimos del campo, y nos oponemos a cualquier tipo de maltrato”, explicó el músico quien, no obstante, no pierde de vista que Cuba es un país subdesarrollado donde todavía es necesario utilizar animales como fuerza de tracción o en la agricultura.

“Pero una cosa es que se emplee a los animales en beneficio de las personas y otra que se les maltrate, que se abuse de ellos. Por eso estoy a favor de una ley de bienestar animal y la apoyaría completamente si se propone”, concluyó.

Más de dos horas después, en el tributo de los participantes a Jeanette Ryder en el Cementerio de Colón, volví a ver a Mili. Ella fue uno de los perros que llegó hasta el mismo sepulcro de la filántropa estadounidense y su perra Rinti, la que tras la muerte de su dueña no se separó de la tumba, se negó a comer y por su fidelidad fue enterrada junto a ella.

Luisa, aunque sudada, se veía optimista. “Ojalá y el año que viene, en la próxima marcha, ya tengamos la ley aprobada o al menos en proceso. Por Mili y por los que, como ella, podrían salvarse.”

Vía: OnCuba

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