¿Por qué Trump no habló de Cuba?

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El presidente Trump dejó desconcertados a muchos en Miami al no mencionar a Cuba durante su discurso del Estado de la Unión el martes pasado.

Todos los años muchos cubanos en Miami, principalmente los más radicales, esperan que el Presidente de turno mencione, aunque sea de pasada, la situación cubana en el discurso sobre el Estado de la Unión. Este año, en la noche del martes con el presidente Donald Trump, se quedaron en ascuas. Y algunos están furiosos.

El miércoles por la mañana, menos de 12 horas después del discurso de Trump, muchos oyentes de las emisoras de radio en español de Miami trinaban a pesar de que comúnmente se referían a Trump como “mi Presidente”.

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“La verdad es que no entiendo qué está pasando. El Presidente habló de Venezuela, dijo que Estados Unidos jamás será socialista pero no dijo una sola palabra sobre Cuba”, afirmó en uno de los programas de micrófono abierto de la emisora La Poderosa un oyente que se identificó como Pedro.

En seguida, una mujer que dijo llamarse Mirna López, con una voz bastante alterada, desbarró sobre el mandatario a quien acusó de “mentir a nuestro glorioso exilio que siempre ha estado a su lado”, sin precisar exactamente en qué consiste la “traición”.

Es posible que se estuviera refiriendo al discurso que Trump pronunció en junio del 2017 en Miami, donde prometió a una audiencia en estado de éxtasis que sería “duro con Cuba”, que no quedaría quieto ante “el rostro del comunismo” en la Isla y que daría marcha atrás al deshielo promovido por su antecesor, Barack Obama.

En Radio Mambí, la emisora rival de La Poderosa, los opiniones no eran diferentes. Palabras como “traición”, “engaño” o “mentiroso” fueron escuchadas constantemente durante esa mañana, con los animadores de los programas, como suele suceder, intentando aplacar a los oyentes furiosos, con argumentos que iban desde que “al Presidente hay que entenderlo” o “lo importante ahora es Venezuela”.

De una forma generalizada la mayoría de los animadores de los programas de opinión en el Miami hispano, sea en emisoras “cubanas” o “venezolanas”, tienen la tendencia de dibujar siempre una imagen benigna de Trump cuando el presidente es criticado por los oyentes, y suelen hacer el papel de “traductores” del pensamiento republicano. Ahí no hay mucho espacio para los demócratas.

Nada ha cambiado

Pero dos analistas de la situación cubana dijeron a OnCuba que la omisión presidencial realmente no indica un cambio de política.

“Ellos querían que Estados Unidos tratara a Cuba como está tratando a Venezuela. Pero las cosas no han cambiado mucho pese a las dos visitas del Presidente a Miami y otras declaraciones. Aunque el Presidente dijo que [Estados Unidos] iba a parar lo que hizo Obama, la verdad es que no ha hecho mucho. Siguen las mismas sanciones, algunas restricciones a viajes o la reducción del período de suspensión del Título 3 de la ley Helms-Burton. Pero no más que eso”, apuntó Eduardo Gamarra, director del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida.

En su opinión, “acá tenemos una situación muy interesante. Los venezolanos se han inspirado en cómo los cubanos llevaron adelante su experiencia en el exilio. Esa ha sido la inspiración y una admiración por la lucha de los cubanos en el exilio y cómo han logrado trabajar en diferentes gobiernos. El ejemplo de cómo los cubanos influyeron en la formulación de política exterior de Estados Unidos”.

Así las cosas, el asunto parece estribar en el hecho de que muchos en el sur de Florida no tienen una noción clara de cómo sigue esta influencia por parte de los políticos cubano-americanos.

“Los cubanos pueden no estar poniendo demasiada atención en el hecho de que responsables políticos como [el asesor de Seguridad Nacional, John] Bolton, o [el enviado para Venezuela] Elliot Abrams, estén prestando atención a Venezuela se debe a la labor de (políticos cubano americanos como) el senador Marco Rubio o [el congresista] Mario Díaz-Balart, que se han vuelto los más importantes articuladores de la política de Estados Undos hacia América Latina. Los cubano-americanos hoy día son los que tienen más influencia en este terreno”, dijo el analista.

Es más, agregó Gamarra, “que los cubano-americanos sienten cierto celo es interesante”, pero “también creo que más bien es paradójico, porque el hecho de que el Presidente no mencionara a los cubanos no debería ser tan grave. Mencionó a Venezuela e hizo mucho hincapié en el tema del socialismo y esto tiene que ver con la idea de que Venezuela es socialista porque la experiencia viene de Cuba y Cuba es socialista”.

El no al socialismo

Este fue, sin duda, el detalle que sí pareció agradar a los radioescuchas. El rechazo del Trump al socialismo en Venezuela y una hipotética implantación en Estados Unidos. “Yo creo que nuestro Presidente debiera haber condenado el régimen de los Castro. Pero estuvo muy bien que nos garantizara que el socialismo jamás prosperará en nuestro país. Nosotros los cubanos sabemos lo malo que ha hecho a nuestro país, eso me pareció bien”, dijo alguien que se identificó como Manolo en Radio Mambí.

En el discurso el martes por la noche, después de referirse a Venezuela como un estado en la miseria a causa de políticas socialistas, Trump criticó lo que considera es la agenda socialista de algunos congresistas y senadores. “Aquí en Estados Unidos estamos alarmados por los llamados a adoptar el socialismo en nuestro país. Estados Unidos se basa en la libertad e independencia, y no en la represión gubernamental, dominio y control. Nacimos libres y nos mantendremos libres. Esta noche renuevo nuestra voluntad de que Estados Unidos jamás será un país socialista”, afirmó Trump.

“Esto es un poco complejo. El presidente tiene sus intereses y hay que entenderlo. Pero nosotros los cubanos somos muy sensibles a la situación de nuestra patria y el presidente debiera saberlo. Ahí tiene a Marco Rubio a su lado que lo aconseja”, reflexiona Mario Nieves, sin ocultar su disgusto por la omisión presidencial. “Bastaba una frase, pero no dijo nada. Eso no está bien”, agregó a OnCuba.

El senador cubano americano Marco Rubio se ha transformado en un consejero presidencial sobre políticas hacia Cuba y Venezuela. OnCuba contactó su oficina dos veces para obtener un comentario sobre la ausencia de Cuba en el discurso pero no hubo respuesta.

Otro de los jugadores habituales en el Parque del Dominó, sin embargo cree que la mención a Venezuela por muy corta que fue, era más importante que una referencia a la isla caribeña.

“Cuando el mundo escucha a Trump se entera de la realidad del mundo. Este es el momento de Venezuela”, dijo Ernesto, que no quiso dar el apellido. Lo principal, dijo, “es que mantenga la presión a esa dictadura (Cuba). Eso es lo importante”, enfatizó a OnCuba. “Ah, y que dijo que aquí no habrá ningún socialismo de mierda. Eso me gustó”, agregó.

¿Desinterés por Cuba?

“Con el presidente Barack Obama los conservadores cubanos perdieron su influencia y ocurrió un cambio de énfasis en la política de Estados Unidos hacia Cuba, Obama fue más transigente. Pero ahora con Trump, esos actores cambiaron y son los sectores más duros que están influyendo en la Casa Blanca”, comentó a OnCuba el director de Centro de Investigaciones sobre Cuba (CRI), Jorge Duany.

“Aunque desde que Trump asumió la presidencia Cuba se hizo más visible y asumió cierta prioridad [en su política], tampoco se ha escapado el aspecto de que la relación entre los dos países, Venezuela ha asumido el rol de una especie de proxy o apoderado de Cuba. Cuando el Presidente habla de Venezuela omitiendo a Cuba tampoco está separado uno del otro” sino que Venezuela “es el país que llama más la atención. Ahora se entiende que esa no sea la visión de muchos en el exilio”, subrayó Duany.

Por otro lado, teniendo en cuenta que la administración no es tan agresiva hacia La Habana como algunos esperaban en el sur de Florida, “creo que Cuba no va a ser un asunto importante. Ni Trump ni sus asesores parecen tener mucho interés. Esto [la omisión en el discurso presidencial] pudiera ser un indicio”.

Vía: OnCuba

 

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